¿Por qué un ciclista tiene que practicar running? ¿Es realmente necesario? ¿Qué razones pueden hacerme replantearme mis sesiones de entrenamiento de ciclismo para combinarlas con correr? Preguntas que, según los especialistas, tienen respuesta y que nos llevan a concluir que la combinación de ambas modalidades es una gran noticia para el ciclista, siempre y cuando se tomen una serie de medidas y se realice una transición de forma correcta.

Búsqueda de nuevas experiencias

La primera de las razones es que, en ocasiones, los deportistas necesitamos nuevas experiencias. Si llevamos años entrenando en una misma zona con nuestra bicicleta, puede que necesitemos nuevos retos o nuevas sensaciones. Y no siempre podamos encontrarlas en zonas que conocemos a la perfección o por las que hemos transitado en infinidad de ocasiones.

Si este es tu caso, la mejor opción, según los especialistas es combinar ambos ejercicios. Otra de las causas más comunes para recomendar ambas modalidades, es que el cuerpo se acostumbra a un tipo de ejercicio, de manera que el rendimiento de este y la quema de grasas se ralentiza notablemente. Al final, los grupos musculares que ejercitamos sobre la bici son distintos que los que utilizamos al correr. Bien es cierto que el eje central de ambos son las piernas. Sin embargo, la presión muscular en ellas se distribuye de distinta forma.

Cómo realizar la transición: del ciclismo al running

Sea cual sea tu circunstancia, si has decidido alternar o compatibilizar entrenamientos de ciclismo con el running, lo primero que debes tener en cuenta es que debes ir poco a poco. Muchos deportistas, que están en forma y practican ciclismo, consideran que su buena forma física les permitirá rendir en condiciones similares en otra modalidad deportiva. Esta forma de pensar es un error en cualquier entrenamiento, pero más aún en la transición del ciclismo al running. ¿Por qué? Las articulaciones.

Correr, especialmente si lo hacemos en la calle, es un deporte que podríamos denominar de impacto. En este caso, nos referimos a las articulaciones, cuestión que en unentrenamiento de ciclismo está mucho más protegida, puesto que no hay un constante impacto contra el suelo que pueda ir mermando las articulaciones de tobillos y rodillas, especialmente.

Por lo tanto, la principal recomendación si vas a entrenar ciclismo, y a compatibilizarlo con el running, es que vayas con cuidado. Puedes tener suficiente fondo para aguantar durante horas corriendo, pero tus articulaciones pueden sufrir en largas sesiones, independientemente de que estés en plena forma. Por lo tanto, al principio y para facilitar una transición sin lesiones ten en cuenta lo siguiente:

  • Realiza sesiones cortas durante las primeras semanas, y como complemento tras la sesión de bicicleta.
  • Existen productos naturales en las farmacias que ayudan a reforzar las articulaciones con suplementos que evitarán las lesiones.
  • Si es posible, utiliza al principio una cinta de correr. Los golpes o impactos cuando estés corriendo al máximo serán absorbidos mejor que por el asfalto. En el caso de que no te quede más remedio que correr al aire libre, intenta buscar una senda o camino en parques. Que sea un terreno firme, pero arenoso puede ayudar a proteger tus articulaciones.
  • Compra un calzado de calidad. A veces vamos a lo barato, y lo cierto es que en este caso puede resultar interesante analizar bien nuestra pisada y comprar unas zapatillas de mayor calidad, especialmente en su sistema de amortiguación en suela. Puede marcar la diferencia entre un entrenamiento de éxito y otro que sólo termine en lesiones.

 

¿Eres de los que entrenan por la mañana?

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