Muchos de nosotros en las vacaciones tenemos que ir acompañados de nuestra bicicleta. Según datos de la Federación de Ciclistas Europeos, en la Unión Europea montan en bicicleta unos 250 millones de personas. El ciclismo urbano está sufriendo un importante crecimiento, el de carretera se mantiene y el de montaña es la opción más elegida por la mayoría de los españoles. Este tipo de bicicletas resultan las más completas para circular por todo tipo de terrenos. Si tienes pensado llevarla contigo, quizás deberías prestarlo atención a las 5 maneras de llevar la bicicleta en el coche. En este artículo te enterarás de cuál es la opción más cómoda o de cuál consume menos combustible.

¡Atención! Llevar la bicicleta sin ningún tipo de sujeción implica una serie de sanciones que van hasta los 80 euros, pero lo más preocupante de todo es el daño que puede acarrear al resto de conductores. Al final, todo dependerá de los gustos del consumidor y del presupuesto que estemos dispuestos a gastar, así como del uso que se le vaya a dar.

Portabicis en el techo: suelen ser la opción más utilizada por la mayoría de los conductores. Presenta una gran desventaja en relación al resto de portabicicletas, y es su mayor consumo de gasolina. Antes de cada viaje será necesario subir las bicicletas a pulso e intentar engancharla bien para que no se caiga.

PORTABICIS TECHO

Portabicicletas trasero: se presenta como una de las mejores opciones para viajar con bicicleta en el coche. No aumenta en exceso el gasto en combustible, resultan bastante sencillas de montar y desmontar, son económicos y se pueden guardar con mucha facilidad. Los identificarás porque suelen ir acopladas al maletero. Es preciso que vaya acompañada por una señal o podríamos ser multados.

portabicis trasero

Portabicicletas bola de remolque: una buena opción si tienes previsto viajar con las bicicletas con mucha frecuencia. Están pensados para llevar varias bicis, hasta cuatro. Supone una alternativa muy interesante para los ciclistas que estén viajando de un lado para otro. Eso sí, les resultará un poco más cara que llevar el portabicicletas en el maletero o el techo.

Portabicicletas interior: para algunas es el portabicicletas más cómodo. Sólo necesitarás un vehículo con el suficiente espacio para montar un sistema que permita el anclaje de las bicicletas. Tampoco se presenta como el método más ideal para los que siempre se encuentren en ruta y no para los ocasionales. Tendrán que desembolsar por este aparato un poco más de dinero, pero a cambio ganarán en comodidad.

Remolque: es el que menos se usa de los cinco, pero también resulta muy válido. Sólo se precisa del suficiente espacio para guardar el remolque y de una cierta habilidad para conducirlo, sobre todo a la hora de realizar maniobras.

Cualquiera de estas cinco posibilidades deberías tenerla en cuenta si tienes previsto hacer una excursión o un viaje y no quieres quedarte sin tu bicicleta.

 

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